Les digo que estoy bien, que todo está bien
que todo está bien y estoy bien.
Todo está bien.
Pero no.
Recuerdo noches entre humo y cervezas,
con preguntas en la cabeza
sobre cosas que aún no sé.
El viento cortante de un verano distinto
en el que me dejé llevar por instintos,
esperando que hicieras igual.
El verde de tus ojos y el fuego de tu pelo,
como un recuerdo, todavía los espero
en algún sueño que me ronda.
Me miras y te ríes como un animal
que sabe que esto está mal
pero vuelve y vuelve, y no lo deja.
Y yo, como una imbécil, me reflejo en ti
sin saber muy bien por qué sentí
todo aquello que ahora se transforma.
Con tu papel de víctima hago estrofas
de sentimientos y de mofas
sobre aquello que en la piel me tatué.
Pero si sangré, nunca lo supiste.