Me habían contado qué
era el amor. Me lo habían explicado tantos personajes de libros y tantas
canciones, que les creí.
El problema de creerse
las novelas y las melodías con letras rimando es que creemos que nuestra vida
gira entorno a estas obras de arte. Y lo peor es que no vemos que son solo eso:
obras de arte. Cuando terminan, nuestras vidas siguen. Las suyas no.
Creí que estar
enamorado era estar feliz, que tendría mariposas en el estómago, que caería en
un pozo esperanzador llamado amor. Que los desamores duraban poco y dolían aún
menos.
Pero la realidad era
que estar enamorado era como estar en una montaña rusa.
A veces despacio, a
veces deprisa. A veces de subida, a veces de bajada. Las mariposas entraban en
coma, a veces, y el amor te hacía caer en él porque era lo más parecido a una
trampa.
¿Por qué damos,
entonces, más importancia al amor de una persona que al amor de todos los
demás? ¿Por qué hemos permitido que nos hagan creer que no podemos amar hasta
ese punto a los demás? ¿Qué hay de nuestros padres, madres, hermanos, hermanas,
abuelos, amigos…? ¿No merecen ellos también que les quieran, que les compartan
experiencias, que les hablen cada día, que les recuerden que se les quiere muy
a menudo?
¿Qué se esconde detrás
de esa exclusividad repentina? ¿Qué nos hace saber que esa persona es mejor que
el resto de humanos en el mundo entero?
Son preguntas que me
hago a menudo. Muy a menudo.
¿Qué hay de bueno en
amar a una persona durante mucho tiempo, luego dejar de hablarla durante toda
tu vida para seguir recordándola hasta tu muerte? Y no hablo de una sola
persona, hablo de todas las que quieras apuntar por el camino.
Si decides emprender
esta aventura llamada amor, acabarás en el desamor. Si decides no hacerlo,
acabarás con la duda.
El desamor también es
duda. El desamor es un “¿y si…?” constante. Nos hace plantearnos como de bien
estaríamos si no hubiéramos tomado decisiones.
En conclusión:
llegamos a donde empezamos. Salvamos nuestras dudas (o lo intentamos) con las
dudas de los demás. Dudas de canciones y personajes. Es ficticio, sí. Pero son
dudas igualmente.