Has querido borrar todo rastro de mí.
Las fotografías y las huellas en la piel fueron lo primero y más sencillo. Te bastó con cerrar los ojos, y así, de un golpe, también la puerta a todo pensamiento que te recordara mi cuerpo. Casi me pillas los dedos.
Mas eliminar lo que la mente guarda te costará mucho más de lo que creías. La recreación de mí misma se va a reiterar hasta que el corazón deje de latir, o hasta que el alma nuble su memoria y se despoje del andrajo del pasado, que se empeña en seguir vistiendo.
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