no me señales con el dedo
no me grites que yo soy
la que provoca tus tontos enredos
no me culpes del esfuerzo que doy
borra los prejuicios de tu cabeza
deja ya de verme y pensarme
como el problema que se atraviesa
y no para de enredarte
no soy yo, siempre eres tú
quien grita, quien piensa
que convierte todo en tabú
tira la piedra y lo lamenta
vuelves con llantos y lágrimas
de sal, sol y de cerveza
siempre pides que de más
y a la vez nunca me dejas
me abandonas en un rincón
de pensamientos tristes
que se acumulan en el cajón
junto con recuerdos que descosiste
y ya estoy harta de culparme
por tus voces de delito
yo ya no voy a arrastrarme
ahora eres tú
quien debe someter su grito.
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